Situado en la costa del oriente asturiano, el “Hermoso pueblin de Lastres, guapa villa marinera, que está colgadin del cielo, como si fuera una estrella” ... que dice el cantar del “Presi”, es una villa declarada Conjunto Historio-Artístico, que pertenece al Concejo de Colunga. Tiene una población actual que ronda los 1.000 habitantes. De callejas empinadas y estrechas, se extiende en pendiente desde el borde del mar hasta la Ermita de San Roque, situada en la zona alta del pueblo, que posee una vista panorámica inigualable.
La mayoría de su población está constituida por pescadores. Un documento del Rey Magno, fechado en el año 943, ya nombre está población al decir que hace una donación “in litore maris”, “in Satava” (Sábada, es decir, Lastres). Pero la historia de este pueblo se pierde en la noche de los tiempos. El museo Jurásico, situado al lado de la villa, es el fiel testimonio de ese antiquísimo pasado. La formación Jurásica “Lastres”, origen de muchos yacimientos paleontológicos, es conocida mundialmente.
En la prehistoria, La Rasa de Luces, perteneciente a esta parroquia, era una gran necrópolis sembrada de monumentos megalíticos, aunque los buscadores de “ayalgas” (tesoros) destruyeron la mayoría de ellos. Hoy en día existe un túmulo catalogado, en la finca “La Raxada”, en la entrada del pueblo. Luego vendría la Edad de Bronce, y de ella son fieles exponentes las tres hachas aparecidas en Luces y Lastres. En la época romana Lastres fue, quizás, Noecantrum, el gran puerto de Noega del que hablan Plinio, Mela y Tolomeo.
Desde él eran embarcados con destino a Roma, los minerales de la Zona y los robustos caballos asturcones de la cercana Sierra del Sueve, mundialmente conocidos.
Dentro del pueblo hay numerosas ermitas y capillas, algunas con estimables retablos barrocos. Consta que en 1.611, los pescadores de Lastres se veían obligados a pagar el cabildo ovetense, por cada vecino, “seis pescados grandes”, amparando esta injusta medida la Chancillería de Valladolid, aunque en 1615 un nuevo fallo anuló dicho tributo. En el siglo XVI contaba con treinta embarcaciones de distintos portes, destinadas a la pesca. También reunía 26 buques mayores destinados al comercio con los puertos de Galicia, Portugal, Andalucía, y con los de Ámsterdam, Londres, Edimburgo, Burdeos y otros extranjeros con los que comerciaban e intercambiaban también cultura.
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